La banca en línea se ha convertido en una herramienta indispensable para los jubilados en México. En 2025, la adopción de servicios digitales ha crecido, pero aún existen retos y oportunidades para este segmento. Este artículo explica cómo usar la banca en línea siendo jubilado, con datos actualizados, consejos prácticos y recomendaciones enfocadas en la realidad mexicana.
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ToggleEn 2024, 8 de cada 10 personas en México tenían algún producto financiero, como cuenta de ahorro, crédito, seguro o afore[2]. Sin embargo, el uso de la banca en línea sigue creciendo: el porcentaje de personas que contratan cuentas por internet o aplicaciones no bancarias aumentó 7.6 puntos porcentuales desde 2021[2].
La digitalización bancaria avanza, pero casi 3 de cada 10 mexicanos aún están excluidos de la oferta bancaria en línea[3]. Para los adultos mayores, el reto es mayor, pero la adopción es cada vez más relevante para gestionar pensiones, pagos y ahorro.
Los bancos tradicionales (BBVA, Citibanamex, Santander) ofrecen aplicaciones móviles y portales web intuitivos, con opciones de atención personalizada para adultos mayores. También existen fintechs como Clip y Covalto, que simplifican pagos y gestiones financieras[3].
Para empezar, basta con tener una cuenta activa y solicitar el servicio de banca en línea en la sucursal o por teléfono. Muchos bancos ofrecen tutoriales y asistencia técnica para nuevos usuarios.
La seguridad es clave. Utiliza contraseñas robustas, habilita la autenticación en dos pasos y nunca compartas datos personales por correo o teléfono. Los bancos invierten en tecnología y controles de prevención de lavado de dinero, lo que ha incrementado su gasto operativo en más de 10%[7].
Ante cualquier irregularidad, contacta inmediatamente a tu banco. La mayoría ofrece líneas de atención especializada.
El uso de tarjetas de crédito creció 19% en número de operaciones y 12% en monto real entre 2023 y 2024[1]. Sin embargo, el monto promedio por operación bajó 1% nominal (6% real), lo que refleja un mayor número de transacciones pequeñas[1].
Los jubilados deben evitar el endeudamiento innecesario. Si usas tarjeta de crédito, paga el total para no generar intereses altos: la tasa efectiva para clientes que no pagan el total puede superar el 50% anual[1].
La Estrategia Nacional de Educación Financiera utiliza datos de la ENIF para diseñar políticas públicas que mejoren el conocimiento financiero, incluyendo cursos y materiales para jubilados[2].
Muchos bancos ofrecen talleres presenciales y en línea. Aprovecha estos recursos para aprender a usar la banca digital de manera segura y eficiente.
La desconfianza y la falta de familiaridad con la tecnología son barreras comunes. Para superarlas:
La digitalización bancaria seguirá avanzando, con más opciones de atención personalizada y herramientas adaptadas a adultos mayores. La inversión en tecnología y cumplimiento normativo es una prioridad para los bancos, lo que garantiza mayor seguridad y confianza[7].
Se espera que en los próximos años crezca la oferta de servicios especializados para jubilados, como asesoría en línea y opciones de ahorro a plazo fijo desde la app.


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