En México, los adultos mayores representan una población creciente y vulnerable a las estafas, especialmente en el contexto digital y económico que enfrentan en 2025. Con el aumento en la digitalización y la sofisticación de los fraudes, es fundamental que los jubilados conozcan los mecanismos para identificar y evitar engaños que pueden poner en riesgo sus ahorros y pensiones.
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ToggleEn 2025, el número de ciberestafas contra adultos mayores en México ha aumentado un 20%, con aproximadamente tres víctimas diarias de fraudes digitales, según datos del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM)[2]. Se estima que más de 10 mil adultos mayores han perdido recursos en redes sociales y plataformas digitales este año, con un daño económico que supera los 500 millones de pesos[6].
Solo el 39.2% de los adultos mayores mexicanos usa Internet, lo que agrava la desinformación y facilita que sean víctimas de ingeniería social y aprovechamiento emocional[2]. La falta de acompañamiento en la digitalización provoca que estafadores se hagan pasar por familiares o instituciones oficiales para obtener datos personales o dinero[2][4].
En Estados Unidos, donde se reportan cifras similares, el fraude a personas mayores generó pérdidas de 3.4 mil millones de dólares en 2023, con un aumento interanual del 14%[4]. Además, el impacto psicológico incluye estrés, ansiedad y desconfianza prolongada, afectando la salud mental de las víctimas[4].
Es fundamental que familiares de adultos mayores mantengan una comunicación constante sobre posibles riesgos, supervisen las actividades digitales y alerten sobre situaciones sospechosas. El acompañamiento emocional y la educación digital son clave para reducir la vulnerabilidad[2].
Instituciones como el IMSS, INAPAM y la CONDUSEF ofrecen plataformas de consulta y denuncia. Asimismo, el uso de software de seguridad en dispositivos personales, bloqueo de llamadas desconocidas y configuración de alertas de banco contribuyen a proteger a los jubilados.
Mantener las cuentas bancarias y dispositivos con contraseñas robustas, revisar regularmente movimientos bancarios, y preferir el pago de servicios y trámites directamente en oficinas oficiales o sitios web gubernamentales certificados.
En caso de fraude, se recomienda presentar denuncias ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, la CONDUSEF, y denunciar con el Banco para activar protocolos de protección. También existen líneas de apoyo psicológico especializadas para víctimas de fraude en adultos mayores.


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